Antonio Ríos
Artículo del Mes
Diciembre 2016

Autoestima personal. Clave para la felicidad en pareja y en familia
La autoestima constituye una condición básica para la estabilidad emocional, el equilibrio personal y la salud mental del ser humano. De ahí que sea clave para la vida familiar y de pareja. La autoestima es la disposición a considerarse a uno/a mismo/a como alguien competente para enfrentarse a los desafíos básicos de la vida y ser merecedor de felicidad (Branden, N. 1999). No tiene nada que ver con el egoísmo o con el orgullo, sino que refleja el juicio implícito que cada uno/a hace de su habilidad para enfrentar los desafíos de la vida y su derecho a ser feliz. La Autoestima es lo que yo pienso y siento de mí mismo/a, no lo que los otros piensan o sienten sobre mí.
Tiene dos componentes:
*Auto-Eficacia: La auto-eficacia es la confianza en la eficacia de tu mente, en tu capacidad de pensar. Por extensión, es la confianza en tu capacidad de aprender, de tomar las decisiones y hacer las elecciones adecuadas, y de responder de manera eficaz a los cambios.
*Auto-Respeto: El auto-respeto es la confianza de que el éxito, los logros, la satisfacción y la felicidad son algo bueno y natural para ti. Que eres merecedor/a de sentirte bien por los logros conseguidos y de aceptar con serenidad los errores cometidos.
De este modo podemos pensar en que un padre o una madre cuya autoestima no esté desarrollada positivamente, tenderá a no confiar en sus capacidades para ser una buena madre o un buen padre, a compararse constantemente, a poner en duda sus criterios educativos, a no creer en su derecho a ser feliz consigo mismo/a y con los que le rodean, etc... Y por el contrario, un padre o una madre que tenga una autoestima alta tenderá a creer y apostar por él/ella y por sus hijos, se sentirá preparado/a para afrontar las adversidades de la vida cotidiana, más posibilidad tendrá de ser creativo/a, mejores relaciones establecerá y mantendrá con los otros, tratará a los demás con mayor respeto, benevolencia y buena voluntad y más alegría experimentará por el solo hecho de ser.
La persona con una auténtica y elevada autoestima: Se acepta a sí misma y tiende a sentirse feliz. Le resulta fácil relacionarse con los demás. Favorece y mantiene una comunicación profunda con algunas personas. Está abierta a ser amada y elogiada. Tiene el poder de ser ella misma. Es en el momento presente. Es capaz de reírse de sí misma con frecuencia y sin dificultad. Tiene la capacidad de reconocer y atender sus propias necesidades. Es independiente. Mantiene un buen contacto con la realidad y es asertiva.
¿Qué puede hacer una madre/ padre para aumentar su autoestima, de tal modo que repercuta en su vida personal, en su relación de pareja y en la educación de sus hijos?
Aquí os dejo algunas sugerencias para el nuevo año. Todo un programa de vida.
1.- Pasa tiempo con cada uno de tus hijos siempre que puedas.
2.- Pasa tiempo con tu pareja a solas cada semana.
3.- Permite que tu casa esté desordenada durante el día mientras todos estén cumpliendo con sus obligaciones. Después, a la noche, exige un poco de orden.
4.- Ten siempre algo disponible para comer que le guste a tu familia. Celebra todos los acontecimientos.
5.- Haz una buena planificación para aprovechar los tiempos libres de ocio.
6.- Haz o consigue amigos, la familia no es la única garante de tu tiempo libre ni de tu bienestar.
7.- Ten algún hobbie personal que te estimule.
8.- Permítete algún capricho personal mensualmente.
9.- Quédate algún tiempo en casa solo/a. Echa a todos de la casa y quédate en tu “castillo” tú solo/a.
10.- Proponte metas y divide tu esfuerzo en etapas para conseguirlas...
11.- Observa a tus hijos y quédate contemplándolos dejándote enamorar por ellos.
12.- Si te cuesta comunicarte con los miembros de tu familia, escríbeles notas.
13.- Escoge un día cada dos semanas y proponte no gritar durante todo el día.
14.- Haz su lista de las cualidades que tienes y aquello que quieras cambiar y proponte el punto 10.
15.- Háblate bien de ti alguna vez. Cuida tu monólogo interior positivo.
16.- Desarrolla tu propia lista de cosas para aumentar tu autoestima.
Propuesta para este año nuevo. INTENTA: Llevarte bien contigo mismo/a. Sentirte bien contigo mismo/a aceptándote como tú eres. Quiérete y respétate a tí mismo/a.
TE HARÁ SER MÁS FELIZ Y COMPRENDER UN POCO MÁS A LOS DEMÁS
Artículo del Mes
Noviembre 2016

La rivalidad fraterna: "Hermanos y enemigos"
Toda familia que tenga dos o más hijos vive una situación que, en muchos momentos, les deja perplejos, sorprendidos y en no pocas ocasiones totalmente desconcertados ante lo que contemplan sus ojos y oyen sus oídos, se trata de la rivalidad entre los hermanos. Situación que les lleva al agotamiento y en determinados casos a la consulta con los especialistas, para poder entender y saber qué hacer cuando contemplan cómo se tratan los hermanos.
Sacarse la lengua, gritarse, reñir, pegarse, romper los juguetes del otro, acusarse mutuamente,... todo un catálogo de estrategias guerrilleras que hacen perder los nervios a más de un padre o madre. Sin embargo, hay que hacerse a la idea de que el tener hermanos conlleva, casi necesariamente, algún tipo de rivalidad y que en la mayoría de las ocasiones es “normal”, e incluso en algunos casos puede ser saludable para el desarrollo de los niños. Las relaciones entre hermanos proveen “una gran oportunidad para que los niños aprendan a resolver problemas en un entorno de amor incondicional” (Welman, G. 2002).
LA RIVALIDAD FRATERNA... puede definirse como “Una competencia debido a la inseguridad de un niño/a, chico/a”. La inseguridad de un niño puede provenir muy frecuentemente de sentirse menos valioso que otro igual a él. Lo que hay que preguntarse es: ¿Por qué mi hijo puede llegar a sentirse menos valioso que su hermano o hermana? ( Fisher, C. 2000).
¿Por qué se produce esa rivalidad entre hermanos? Son múltiples las causas:
1.- COMO RETO A LOS PADRES. La violencia entre hermanos está relacionada con la presencia de los adultos y en muchas ocasiones los niños/as, chicos/as, se comportan de otra manera si están solos. Muchas de las peleas y roces entre hermanos son una forma de captar la atención de los padres.
2.- SENTIMIENTO DE INSEGURIDAD. Muchas veces no es necesario que exista una situación real de injusticia en la casa, la propia inseguridad del niño puede llevarlo a formarse ideas equivocadas sobre quiénes son los preferidos de papá y mamá.
3.- COMPLEJO DE INFERIORIDAD. La envidia puede ser consecuencia de un complejo de inferioridad. Puede darse cuando el hermano mayor es muy brillante y el otro lo percibe como un techo inalcanzable. O cuando ve a otro, aunque sea menor, como un rival que todo lo hace mejor que él. Según varios autores, la raíz de todos los sentimientos de inferioridad son las comparaciones, las que oyen de otros o las que ellos mismos se hacen por dentro.
4.- POR DETERIORO DEL VÍNCULO ENTRE LOS PADRES. El vínculo entre hermanos se descompensa como consecuencia directa del fracaso en el vínculo parental-conyugal. El deterioro de la relación de pareja entre los padres provoca una descompensación en la atención a los hijos.
Estrategias para PREVENIR los conflictos entre hermanos. Os detallo algunas:
* El clima familiar es muy importante. Si predomina el amor y la confianza, éstos darán lugar a un mejor entendimiento entre todos y es el mejor antídoto contra los celos.
* Fomentar las responsabilidades diarias. Es necesario propiciar actividades en las que colaboren todos. Promover
juegos donde tomen parte todos (juegos de mesa, de calle, prendas,...). También realizar excursiones y viajes.
* Favorecer las tertulias y sobremesas. Enseñarles a pedir las cosas por favor, a dar las gracias y a pedir perdón.
* Autoridad en la familia que por una parte proteja, oriente, ayude y estimule, y que por otra parte exija límites claros y adecuados.
Estrategias para RESOLVER los conflictos entre hermanos. Os detallo algunas más:
* Mantener la calma. No intervenir. Intervenir sólo en caso de que la pelea se complique, o uno de ellos sea dominado de modo abusivo. Trate de ignorar la mayoría de las discusiones o desavenencias entre sus hijos.
* Ser justos. Cuando haya que intervenir, no buscar culpables, todos lo son en mayor o menor grado.
* Estar alerta ante las tiranías continuadas o las conductas abusivas repetidamente.
* No dramatice demasiado. Evite las comparaciones, éstas atentan contra la autoestima.
* Intente no mantener algún tipo de favoritismo entre los hijos. Dedique similar cantidad de tiempo a cada uno de sus hijos.
Si a pesar de todo Usted considera que debe intervenir en alguna pelea, tenga en cuenta los siguientes puntos:
1.- Lo mejor es reprender a los dos (no a uno sólo). No trate de buscar culpable o quien empezó. En cualquier
situación de conflicto, en general, las dos partes tiene la misma culpabilidad.
2.- Nunca pregunte quien empezó. La respuesta siempre será la misma: “fue él” o “fue ella quien lo hizo”.
3.- No espere que el niño/a o chico/a mayor actúe de una manera más madura que el niño más pequeño. No le sugiera al mayor que es él/ella quien debe ceder.
4.- La mejor opción casi siempre es separar a los niños/as, chicos/as y reprender a cada uno con tiempo fuera (cuidar que lo cumplan cada uno en un lugar aparte y aburrido).
5.- En algunas situaciones puede ser útil el que usted actúe como mediador o ÁRBITRO, ayudando a cada uno a presentar sus argumentos y expresar sus puntos de vista. Así aprenderán a escucharse. Pero no dé la razón a ninguno.
6.- Cuando los hermanos desarrollan un patrón de hostilidad y agresividad exacerbada. El niño/a, chico/a debe ser protegido de cualquier forma de abuso físico o psicológico por parte del otro.
Con tiempo y esfuerzo, casi siempre lograremos entender la causa de la rivalidad entre nuestros hijos y podremos manejar las situaciones de un modo exitoso. Si por el contrario consideramos que la situación nos supera, siempre cabe la posibilidad de alguna ayuda externa profesional que nos permita ganar en compresión acerca de la situación y así mejorar la dinámica familiar y las relaciones interpersonales entre nosotros. Como siempre: ¡¡Mucho ánimo!!
Artículo del Mes
Octubre 2016

Prevención de hábitos de vida saludables desde el ámbito familiar
Leer el título y pensar que “A mí no me tocará”, es uno de los riesgos de cualquier padre/madre que no pisa el asfalto o el polvo del camino por el que deambulan sus hijos/as, especialmente los “finde”, llenos de sugerentes atractivos y no pocos peligros para su salud física, emocional, social y espiritual.
El tema de los hábitos no saludables para la vida, y en concreto el hábito del consumo de sustancias o bebidas de modo perjudicial para la vida, es un tema de actualidad que agobia a muchos progenitores y con el que no es fácil desenvolverse, ya que es un tema que puede acarrear, en el caso de instaurarse esos hábitos, consecuencias drásticas para la vida de la familia y del adolescente o joven que se ve inmerso en esos mundos cada día más frecuentados. Este pequeño artículo viene a sugerir algunas propuestas, desde el ámbito familiar, para prevenir una vida sana y feliz de los vástagos tan queridos por todos los padres/madres.
El que un/a adolescente o joven llegue a consumir sustancias (drogas y alcohol) con tal frecuencia e intensidad que le perturbe el ritmo de su vida ordinaria, es el resultado de la interacción de tres grandes factores: PERSONA, SUSTANCIA y MEDIO AMBIENTE. Y dentro de cada factor se podrían enumerar un gran listado de condicionamientos y ámbitos que pueden llevar al más pintado a encontrarse en un callejón de difícil y costosa salida. Por eso aquello de “A ti también te puede tocar”, y lo mejor es estar atento/a para que, al menos desde la familia, hagamos todo lo posible para prevenir este problema tan serio.
La época en que más se produce un consumo habitual, frecuente y en muchas ocasiones abusivo de sustancias, es en la adolescencia y primera juventud. En la adolescencia la referencia afectiva deja de estar orientada hacia los padres para pasar a orientarse hacia los amigos. Los amigos son la referencia más importante en la adolescencia, de tal modo que, por ser aceptado por los amigos, el adolescente puede llegar a hacer cualquier cosa. Y en este contexto surge la PRESIÓN DE GRUPO. La presión de las amistades hace que muchos adopten conductas de riesgo como consumir alcohol, drogas e iniciarse sexualmente sin precauciones. Necesitan la aprobación del grupo para sentirse bien con ellos.
Debido a este factor, una de las propuestas que se pueden desarrollar, desde pequeños y en el ámbito familiar, para prevenir estas situaciones es el Fomento de la confianza en sí mismo de los hijos/as. ¿Cómo? Algunas indicaciones son las siguientes:
* Apreciando las cualidades personales de sus hijos. Confiando en ellos.
* Organizando un ambiente de vida sana, ordenada y disciplinada.
* Estimulándoles a pensar en forma positiva, enseñándoles a disfrutar de los éxitos y superar los fracasos.
* Entrenándoles en la toma de decisiones responsables, evaluando los beneficios y riesgos que conllevan para sí mismos y para los demás. Que sepan defender lo que piensan y no se dejen presionar. Entrenándoles a tomar decisiones y asumir sus consecuencias.
EVITE en el ámbito familiar
* Mantener posturas excesivamente permisivas.
* Adoptar medidas de coacción, sin razonar, que limiten su libertad abusivamente.
* No tener tiempo para ellos.
* Que dependan de usted, excesivamente y sin necesidad.
* Que exista contradicción entre lo que exige a sus hijos y lo que usted mismo hace al respecto.
* Que existan contradicciones entre el padre y la madre respecto a la educación de sus hijos.
* Ocultarles información en todo aquello que les pueda afectar ahora o en el futuro.
* Ignorar los problemas escolares y personales de los hijos porque “son cosas de niños”.
* Hablarles como si lo supiera todo, sin escuchar sus opiniones y vivencias.
* Hacer de su hogar un sitio inaguantable.
PROCURE en el ámbito familiar
* Ayudarles y facilitarles la comunicación con los demás. Haga que se sientan escuchados.
* Fomentar valores e ideales por los cuales luchar. Que nos vean a nosotros luchar por nuestros valores e ideales. Ofrezca un buen ejemplo.
* Formarse para poder formar e informar. Infórmese sobre lo que debe hacer si tiene algún problema relacionado con el alcohol u otras drogas.
* Facilitar el contacto de sus hijos con asociaciones juveniles, grupos deportivos, actividades culturales, creativas,… alentando su integración en estas actividades.
* Reducir el consumo habitual de drogas tradicionales (alcohol, tabaco,…). No olvide que somos un modelo que imitar.
* Sugerir actividades de tiempo libre, deportivas, culturales,… fomentándolas desde la familia. Comparta usos saludables y creativos del ocio.
* Hable con sus hijos e hijas del alcohol y demás drogas desde los 10 u 11 años, e incluso antes, con veracidad y credibilidad, dosificando la información según la edad.
* Seguir su rendimiento escolar y atender a los problemas que vayan surgiendo en su educación. Su hijo/a necesita percibir que su vida (la de ellos) le importa a usted.
* Sentirse a gusto con ellos. Ayude a sus hijos/as a sentirse bien consigo mismos.
Y como siempre… No se desanime y no tire la toalla. Su hijo/a sigue necesitando adultos que apuesten por ellos, incluso cuando sus hábitos de vida no sean muy saludables.
Artículo del Mes
Septiembre 2016

Hábitos de estudio ¿Qué hacer?
Tema delicado y en muchos casos, angustioso. Ver cómo un hijo/a hace aguas en el tema de la formación y de los estudios es una de las situaciones que supera a todo padre/madre. Quisiéramos que fuesen diligentes, responsables, trabajadores, ordenados, disciplinados, motivados, ilusionados, conscientes de la importancia de la formación para su futuro,… Pero la realidad es que, en no pocas ocasiones, cuesta que se sienten a estudiar, a preparar, a resumir, a leer, a estudiar, a… y ¡¡Nos desesperamos!! Paz y bien a pesar de todo.
Ni qué decir que estudiar, formarse y sacar los cursos es muy importante para la vida de todos los hijos e hijas. Cuánto más sepan, cuánto más formados estén y cuánto más estudios realicen… mejor, pero sin olvidar que éste no es el único tema importante en la vida de un hijo/a. Junto al tema de los estudios coexisten otros también importantes, y no han dejarse a un lado, centrándose única y exclusivamente en los estudios y en los resultados académicos obtenidos. Es importante tener en cuenta que no hace falta tener una gran cultura, ni ser rico, ni haber leído mucho, ni poseer un elevado coeficiente intelectual, ni poseer varias titulaciones, para lograr cierto grado de felicidad en esta vida. En este tema es muy importante tener unas expectativas que se ajusten a lo razonable y una actitud positiva.
5 factores que influyen en los hábitos de estudio
1.- Agendas sobrecargadas: Aparte de las 6-8h. que se pasan los niños/as, chicos/as en el aula, se le añaden las tareas escolares, clases extraescolares, clases de apoyo, conservatorio, deportes, otros idiomas,… ¿cuándo juegan?
2.- Ambiente escolar: Incluye que esté a gusto en el colegio, el ambiente conflictivo o educativo en el aula, los profesores motivados, tutores implicados, motivación para la autosuperación y seguridad personal, el fomento de expectativas reales…
3.- Ambiente familiar: Contempla la situación económica de la familia, la ausencia de padre o madre en casa cuando están los hijos, familias desestructuradas por separaciones o por mala relación entre los progenitores, cambios frecuentes de casa, falta de entendimiento en la pareja, no acuerdo entre padres para educar. Criterios diferentes, altas expectativas que no aceptan el fracaso, problemas frecuentes en el hogar que generan tensión…
4.- Situaciones individuales: Miedos de los hijos a fracasar ante los padres, a no llegar al nivel que esperaban de ellos. Miedos a aumentar la tensión en casa porque no aprueba todas las asignaturas. Miedos a las represalias o consecuencias si aprueba. Baja autoestima del niño/a o del adolescente que no cree posible que él llegue a las metas que se proponen. Complejos de inferioridad por tener hermanos brillantes con quienes se comparan…
5.- Los amigos: La influencia de las amistades es determinante. Si están en un grupo de personas con buen rendimiento, lo usual es que compartan ese nivel de rendimiento. Si es un grupo de personas no bien adaptadas al colegio y con bajo rendimiento, a la larga se perjudicarán buscando la aceptación del grupo. A partir de los 12-13 años el preadolescente necesita del grupo de iguales para formar pandilla y sentirse significativo/a. Sus amigos son lo más importante.
Con esta pequeña aproximación a los factores que pueden influir en el rendimiento académico de un hijo/a nos podemos dar cuenta de que, ante un bajo rendimiento, no se trata solamente de que tu hijo/a sea “Vago”, sino que pueden estar concurriendo varias situaciones que le ocasionen este bajo rendimiento. No es suficiente con ver la superficie de la realidad, hay que profundizar un poco y saber detectar dónde está el problema.
10 propuestas para ayudar y potenciar el hábito de estudio
1º- Buscar las causas subyacentes del resultado pobre en la escuela.
2º- Averiguar cuáles son las verdaderas capacidades de su hijo/a. Expectativas razonables, adecuadas a la realidad de cada hijo/a.
3º.- Facilitar un buen ambiente de estudio. Habitación, silencio, merienda…
4º.- Animar y Ayudar en algunas tareas que vea necesario.
5º.- Alentar a mantener el ritmo de trabajo.
6º.- Mostrar interés por sus trabajos y estudios. Acuda a hablar con los tutores.
7º.- Motivar, no atosigar, alentarle e incentivarle.
8º.- Dar ejemplo con su dedicación y responsabilidad en el trabajo.
9º.- Sea un socio, no un adversario. Juntos han de lograr llegar a la meta. Busque estrategias para recorrer el camino.
10º.- Hacer un intervalo en los estudios y dedicarse a trabajar, en algunas ocasiones, es una buena medida a tomar sobre todo ante los fracasos reiterados.
Termino con una cita de Gabriel Celaya:
¿Qué es educar? Educar es lo mismo que poner motor a una barca. Hay que medir, pesar, equilibrar y poner todo en marcha. Para eso, uno tiene que llevar en el alma…
Un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que ese barco irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Soñar que cuando un día esté durmiendo nuestra propia barca, en barcos nuevos seguirá nuestra bandera enarbolada.
Artículo del Mes
Julio/Agosto 2016

Mi hijo/a y sus amigos. ¡Suerte!
Este es uno de los temas que más preocupa a los padres. No es para menos, ya que conforme los hijos van haciéndose mayores, el influjo de los amigos es cada vez más importante, alcanzando máxima relevancia en la adolescencia. Los amigos pueden favorecer el desarrollo armónico favoreciendo experiencias realmente importantes, pero pueden también provocar graves conflictos en la relación con los padres, e incluso llevarles por derroteros complicados.
Durante la infancia la relevancia de los amigos es menor. Los niños tienden espontáneamente a agruparse y expresan el deseo de jugar o de trabajar con otros sin grandes distinciones. Se relacionan como amigos, pero no lo son por elección, sino de manera espontánea, por cercanía o vecindad. En la preadolescencia, sin embargo, el grupo de iguales gana consistencia y estabilidad. Son los mismos los que juegan juntos casi siempre, con una preferencia clara por los compañeros del propio sexo, y un distanciamiento de los del sexo contrario. Se desarrolla una selección de los miembros del grupo y aparece la “pandilla”, fenómeno central de esta etapa.
Importancia de la pandilla
La pandilla se forma sin la intervención de ningún adulto y se estructura como una sociedad cerrada, con características propias que les hacen sentir diferentes al resto. Es como un refugio. Estando juntos se cuidan y protegen. De ahí, uno de los dramas más importantes en la vida social juvenil: el rechazo por parte del grupo o pandilla.
Sobre todo en la adolescencia, los amigos/as adquieren verdadera importancia “de Estado”; parece que sustituyen a la familia. Son fuente de autoestima y seguridad personal, de sentirse querido, aceptado, valorado... Es el lugar de socialización, de aprendizaje de normas, de respeto por la estructura. Pertenecer a un grupo de amigos/as favorece el sentido de pertenencia a algo. Por esto se pasan horas y horas con los amigos/as, fuera y dentro de casa, siempre “conectados”. Por tener amigos/as son capaces de cambiar hábitos, conductas, creencias, formas de ver la vida. Son víctimas de la presión del grupo.
La pandilla se vive de diferente modo por chicos y chicas. Para ellos es su lugar de encuentro, su núcleo de pertenencia a un grupo, con un proyecto, unos horarios y actividades. No aceptan fácilmente la entrada de “nuevos” en el grupo y se rigen por normas y estructuras. Poseen detalles identificativos: marcas corporales (tatuajes), vestimenta, pinturas... Para ellas, en cambio, es lugar para “la fama”. Tener fama es el trampolín que les lanzará a “tener éxito con los chicos”. Tener fama entre ellas, las envuelve en un halo de admiración, envidia y sensación de ser inalcanzables. De ahí el temor y la continua amenaza de “no caer bien”. Las adolescentes suelen formar pandilla, no tanto para salir de casa y alejarse de los padres, sino para confirmar que son dignas de admiración y valía fuera del hogar.
¿Cómo fomentar los buenos amigos?
Es la pregunta del millón: ¿Qué pueden hacer los padres para fomentar que los hijos tengan amigos cuya influencia sea positiva? Indico algunas claves:
- Es importante desde pequeños: favorecer actividades que socialicen, que les hagan destacar, sentirse a gusto consigo mismos; fomentar la participación en actividades deportivas, creativas, musicales...; apuntarles a centros juveniles, asociaciones, clubes deportivos, según sus características.
- También desde pequeños, favorecer el conocimiento de los amigos: que vengan a casa, que duerman o estudien o hagan algún trabajo en casa, y que ellos puedan ir también a la casa de sus amigos. Es importante conocer a los padres de los amigos, hablar con ellos, ponerse de acuerdo en horarios u otras pautas. Y, ante todo, no hablarles mal de sus amigos.
- Fomentar un estilo de vida abierto a los demás, favorecer buena autoestima, adquirir habilidad para la comunicación, la empatía. Evitar altas expectativas, el acaparamiento de los amigos.
¿Y si no te gustan?
Es otra cuestión capital: si a los padres no les gustan los amigos/as que han elegido los hijos, ¿qué hacer?:
- No dejarse llevar por las apariencias, pero si se confirma que no son muy adecuados: no recordárselo frecuentemente. Cuanto menos les gusten a los padres más les gustarán a ellos. Cuanto más se opongan, más empeorará la situación.
- Favorecer su conocimiento: dejar que tengan en casa un espacio donde hablar con intimidad, escuchar música, ver una película... Si el adolescente está a gusto con su familia, no rechazará la invitación de traer a sus amigos a casa. No es necesario estar encima del grupo, de mantener una constante vigilancia, pero sí demostrar interés.
- Si hay cambios llamativos en su vida hay que hacerles saber que esto se puede deber a la influencia de los amigos, sin que por ello haya que obligarles a dejarlos. Y si se demuestra que el influjo es muy negativo, entonces se podría plantear el cambiar de amigos necesariamente. Pero estos son casos extremos.
- No hay que olvidar que si el bagaje educativo y moral que ha recibido en la familia es bueno, las “malas” compañías serán pasajeras.
Se trata de un tema delicado. Pero si se cuida la relación de amistad, durará para toda la vida y será un lugar de apoyo muy importante para momentos difíciles que aparecerán en el devenir de la existencia. ¡Cuidemos a los amigos!
Artículo del Mes
Junio 2016

Cómo fomentar la responsabilidad en tu hijo/a
Este sí es de los temas que a todos los padres y madres les gustaría tener una receta para aplicar sin dudar, que diera resultado y tu hijo/a comenzara a ordenar las cosas, hacerse la cama, dejar la ropa en el lugar adecuado en el armario, ponerse a estudiar, recoger los utensilios, sacar la ropa usada al cesto de la ropa para lavar, etc, etc. ¡¡Ojalá!! Tuviéramos una varita mágica que tocara suavemente a su hijo/a y lo transformara en el ser que usted desearía que fuera en momentos determinados. Pero... vuelve a imponerse la realidad, y es que no hay varitas mágicas y no hay recetas que valgan para que su hijo/a se haga responsable de lo que él/ella tienen que hacer. Solamente hay estrategias generales que podrá aplicar según la situación, las características de su hijo/a, el objetivo-motivo de responsabilidad, las características del padre/madre del susodicho y el contexto social, cultural, económico, familiar,... en que se desarrolle la responsabilidad a lograr. ¡¡ Casi nada!! De entre todas las estrategias voy a abordar una de ellas que considero como la que subyace a todas y que constituye el punto de partida para conducirnos por el tema de la responsabilidad.
Los hijos/as, y especialmente en las edades de la preadolescencia y adolescencia, tienen un lema en su mente: “Todo lo que puedan hacer otros por mí, yo no lo hago”. De modo que si encuentran a alguien “misericordioso”, “compasivo” y “que se enternece” ante el esfuerzo que tienen que hacer (los hijos/as) para cumplir con su responsabilidad, y logran que el esfuerzo lo hagan por ellos, los hijos/as nunca lo harán. En otras palabras: Si usted quiere que su hijo/a se haga responsable de algo, tendrá que permitir que así sea, es decir, que o lo hace él/ella o nadie lo hará en su lugar y se quedará sin hacer. Porque mientras encuentre a alguien que se lo haga, él/ella no lo hará y, a lo sumo, se encargará de recordarle que lo tiene que hacer usted o quien se haya compadecido de su situación. Y no lo dude, por lo general buscará a alguien que se compadezca de él/ella. Manténgase alerta.
Esto, que es como la pauta general y que se entiende fácilmente, resulta altamente complicado a la hora de llevarlo a la práctica. Los hijos se arman de sutiles artimañas para prometerle, asegurarle, comprometerse, a que en la próxima ocasión lo harán. Pero vuelvo a decirle: “Mientras encuentren a alguien que lo haga por ellos, ellos no lo harán y por lo tanto no se harán responsables de dicha labor”.
Responsabilidad viene de responder, y ¿De qué tiene que responder un hijo/a?: Generalmente de sus cosas y de sus decisiones. Pero dentro de un proceso evolutivo y de aprendizaje gradual, el cual tiene unas características: No es uniforme y progresivo. Con iguales método y técnica no siempre se obtienen iguales resultados. Depende de cada chico/a y de la forma de posicionarse los padres. No siempre se adquiere para todas las tareas y en todas las circunstancias. Y hay chicos/as que poseen esta habilidad innata.
Sugerencias para fomentar la responsabilidad niños/as pequeños/as:
1.- Escriba las cosas que tiene que hacer y colóquelas en lugar visible. No les recuerde las cosas a los niños una vez esté seguro/a de que le han escuchado y entendido.
2.- Establezca costumbres lo más regulares posible. Tareas y obligaciones concretas.
3.- No le dé miedo aplicar consecuencias, proporcionadas, al niño que se "olvida".
4.- Una vez que a los niños se les han asignado ciertas tareas u obligaciones, los padres no deben confundirles volviéndose a hacer cargo de las tareas encomendadas.
5.- No subestime la capacidad de su hijo/a. Desarrolle la sensación de poder en su hijo/a.
6.- Sea coherente y no sea arbitrario.
7.- Incentive y dé recompensas proporcionadas, a ser posible, no materiales (regalos).
Sugerencias para fomentar la responsabilidad en adolescentes:
1.- Se cargue de paciencia y prudencia. No se deje llevar por el pánico. No espere que su adolescente sea tan responsable como usted.
2.- Si no actúa cumpliendo sus responsabilidades, nadie las hará por él/ella.
3.- No siempre es sano proteger a su hijo/a. Tal vez lo más saludable es dejarle que elija, se equivoque o acierte y asuma las consecuencias de sus decisiones.
4.- Sugiérale, oriéntele, pero no haga usted lo que es responsabilidad de su hijo/a.
5.- No caiga en la tendencia a exagerar el grado de irresponsabilidad de su hijo/a.
6.- Nadie es perfecto. Su hijo/a, posiblemente fracasará varias veces hasta que empiece a comprender el mensaje de que es suya la responsabilidad de no fracasar.
7.- Aliente a su hijo/a adolescente. No le desanime. Dele muestras que confía en su capacidad de asumir sus responsabilidades.
8.- Evite en lo posible el castigo reiterado. No es un método eficaz de aprendizaje.
9.- A pesar de su irresponsabilidad, es muy importante no perder una vía pequeña de comunicación (temas triviales) con su hijo/a adolescente.
10.- No se olvide de los elogios y reconocimientos cuando vayan consiguiéndose los objetivos. Los elogios deben ser sinceros y sin fingir.
Y para lograrlo habrá que comenzar por una o dos tareas, que sean sencillas, fáciles de realizar a corto/medio plazo, que si no se realizan repercuta directamente en los espacios o tiempos de su hijo/a, y manteniéndose firmes en las pautas y consecuencias anunciadas hasta el logro de las mismas. Sin dejar de disfrutar, a ratitos, de su hijo/a. Otra vez más, ¡¡Mucho ánimo!!
Artículo del Mes
Mayo 2016

Modelos de ser padres/madres
¿Con cuál te quedas?
Desde hace unas décadas tanto la familia como la escuela están sufriendo una serie de cambios que afectan directamente a su función de ser padres y de educar. Se podría decir que se ha roto el modelo de familia y de escuela “tradicional” que prevalecía hasta entonces y han surgido una serie de modelos nuevos de educar, diferentes al anterior, creando un cierto desconcierto en muchos padres y maestros que se veían respaldados y protegidos en el modelo tradicional.
Es una pena que no haya libro de instrucciones adjunto a la llegada del hijo/a al hogar, en el cual explique el modo o modelo de educación apropiada para cada hijo/a. Es una lástima que no haya una Licenciatura en “Ser padres”. Todo ello hace que escuchemos con frecuencia a padres desconcertados solicitando cómo hacer o deshacer en el ámbito de la educación de los hijos. En algunas ocasiones nos encontrarnos con padres que no se han parado a pensar en el modelo en el que quieren llevar a cabo la educación de sus hijos, dejándose llevar por lo aprendido en su familia de origen o fruto de su bagaje personal, lo cual les lleva a crear unas expectativas que, en muchas ocasiones, son fuente de frustración, desánimo y desaliento.
MODELOS ACTUALES DE INTERACCIÓN FAMILIAR
Son Modelos Recurrentes de organización de las relaciones entre padres e hijos que aparecen como responsables de la génesis de problemas o conflictos. Hay muchos, pero os he seleccionado, a mi criterio, los 5 más representativos:
1.- MODELO HIPERPROTECTOR
Aparece como la tendencia dominante de la familia de los últimos años. Una familia cada vez más pequeña, cerrada y protectora, en la cual los adultos sustituyen continuamente a los niños y jóvenes, hacen su vida más fácil, intentan eliminarles todas las dificultades a los más jóvenes, hasta intervenir directamente haciendo las cosas en su lugar.
La modalidad comunicativa de este modelo está basada en palabras y gestos de los padres hacia los hijos en los que se enfatiza la protección, la dulzura, el cariño, el amor, la comprensión, la justificación,... Por su parte la modalidad no verbal más significativa es “la asistencia rápida”, es decir, la intervención inmediata del adulto a cada mínima dificultad del hijo. La asistencia rápida está mediada por el mensaje “Lo hago todo por ti, porque te quiero”. Pero... contiene una sutil e inconsciente descalificación: “Lo hago todo por ti porque quizás tú solo no podrías”.
Los intentos del hijo en tomar iniciativas son, la mayoría de la veces, desalentados de forma contundente, como:
“Dinos lo que te falta y nosotros te lo daremos”
“Seguramente tú no podrás solo/a”
“Es muy difícil para ti”.
2.- MODELO DEMOCRÁTICO – PERMISIVO
La característica que mejor distingue este modelo es la ausencia de jerarquías. A menudo este modelo es el fruto de premisas ideológicas que pueden haber madurado en el seno de la familia de origen, o bien en contexto juveniles de compromiso social, cultural o político. El estilo de comunicación en la familia democrática nace de una situación paritaria: todos los miembros de la familia tienen derecho a expresarse en igualdad de condiciones. La familia democrático – permisiva no prevé que las reglas sean impuestas con firmeza y decisión, y tampoco prevén sanciones. En estas familias las cosas se hacen por convencimiento y consenso, y no por imposición. Y el consenso se obtiene a través del diálogo fundado en argumentos válidos y razonables. Las reglas se pactan y la finalidad principal que se debe perseguir es la armonía y la ausencia de conflictos.
3.- MODELO SACRIFICANTE
Punto clave de este modelo es entender el sacrificio como el comportamiento más idóneo para hacerse aceptar por el otro. En este modelo el buen padre/madre se sacrifica por sus hijos hasta el extremo de olvidarse de sí mismo/a. El resultado es la falta de satisfacción de los deseos personales y la continua condescendencia con las necesidades y con los deseos de los hijos, llegando a convertirse en “siervos” de los hijos, los cuales acaban tiranizando. Las palabras “sacrificio” y “deber” son los términos más recurrentes en la modalidad comunicativa de este modelo de familias. Las relaciones son a menudo asimétricas porque el/la que se sacrifica a través de sus renuncias obtiene una posición de superioridad, haciendo que los demás se sientan siempre culpables o en deuda. Esto crea en juego familiar que se fundamenta en un sistema de débitos y créditos con deslizamientos hacia el lado del chantaje emocional, que en muchas ocasiones surge con mensajes del tipo: “Con lo que yo he hecho por ti”, “Con lo que nos hemos sacrificado tu madre/padre y yo”,...
4.- MODELO INTERMITENTE
Las posiciones que asumen los miembros de la familia, especialmente los padres, en lugar de ser coherentes respecto a un modelo, están connotados por una ambivalencia constante. Los padres pueden pasar en sus relaciones con los hijos, de posiciones rígidas a posiciones hiperflexibles, de posiciones que revalorizan a posiciones que descalifican, ante las cuales los hijos, por su parte, envían continuamente mensajes contradictorios a sus padres, en algunas ocasiones son obedientes y colaboradores, y en otras rebeldes y opuestos.
5.- MODELO AUTORITARIO
Es un modelo relacional en el cual uno de los padres o ambos intentan ejercer el poder sobre los hijos de una manera rígida e intransigente. Los hijos tienen poca voz y tienen que aceptar las decisiones o determinaciones impuestas por los padres. Por lo general, es el padre el único detentador oficial de poder. La atmósfera familiar en su presencia es más bien tensa, porque todos están muy atentos a lo que dicen o hacen para evitar suscitar las iras de este padre – patrón que, veces, se manifiesta también de modo violento. La madre asume casi siempre el papel de mediadora cuando las posiciones son divergentes. En estas familias se tiende hablar poco y en las ocasiones oficiales (comida, cena, visita a familiares…) los temas tratan del reproche al laxismo que impera en la sociedad y en la educación, previsiones sobre el futuro infausto y prohibiciones sobre los modernos cambios de la sociedad actual.
Ni qué deciros que, tras esta breve descripción de 5 modelos de ser padres, no existe un modelo único y mejor que el resto. Cada padre y madre han de elaborar su modelo propio, adaptado a sus posibilidades, a sus cualidades, a sus condicionamientos personales, ambientales y económicos, teniendo en cuenta sus capacidades y las características personales y evolutivas de cada hijo/a. Esto es responsabilidad de cada padre y madre. De no pararte a pensar y buscar estrategias educativas para cada hijo/a te puedes sorprender un día diciendo y haciendo lo que decían y hacían tus padres contigo hace 30 ó 40 años, todo un riesgo. ¡¡Ánimo y a crear estilo!!
Artículo del Mes
Abril 2016

Adolescente en casa
o... “Padres al borde de un ataque de nervios”
Solamente aquellos padres que han pasado o están pasando la temporada llamada “adolescencia” con un hijo/a, saben de lo espectacular de la misma. Muy pocos se lo ven venir, y la mayoría apuestan porque “no será” para tanto, y creen que su hijito/a cariñoso, amable, comunicativo, cercano, obediente, generoso, disponible,... no se va a metamorfosear, a transformar, y que eso les pasa a los otros. Hasta que un buen día, pasado aproximadamente el decimotercero cumpleaños del susodicho/a, comienza a percibirse en la casa un clima sombrío, hostil, distante, de miradas acusadoras, de desplantes furibundos, de silencios amenazantes. Coincide con que el hijo/a comienza a experimentar ciertos cambios físicos que lo hacen sentir torpe y poco atractivo/a y que se traducen en un mal humor dirigido a otros. Al hijo/a se le ve cada vez menos feliz, más insolente, con cambios de humor repentinos e impredecibles. Por todo se queja, nada le gusta, no aciertas en ninguna propuesta, y su presencia malhumorada llega a ensombrecer, a veces, la vida de toda la familia. ¡¡Ánimo!!, ¡¡Bienvenidos!! a la nueva etapa por la que ha de atravesar irremediablemente su hijo/a en el proceso evolutivo de hacerse mayor, estamos ante la ¡¡ADOLESCENCIA!! Como me dijo un aventajado padre al terminar una de mis sesiones de Escuelas de Padres sobre el tema: “Lo mejor de todo es que esta etapa se termina”. Y así es, no hay que desalentarse, aproximadamente son 5 años, después toca a fin y se puede volver a vivir con cierta normalidad. Así pues, no hay que desanimarse ni tirar la toalla.
La adolescencia es una de las etapas más complicadas de la vida de un ser humano. Es una época de profundos cambios físicos, inestabilidad emocional, inseguridad personal manifestada en una necesidad de constante afirmación por parte de los amigos/as. Etapa de rebeldía ante las normas, ante la autoridad, con alteraciones en las percepciones personales y del mundo exterior, surcada por una gran confusión de sentimientos, descubrimiento de la sexualidad, concreción de la identidad sexual, de búsqueda de autoafirmación: “Yo soy” y de búsqueda de identidad personal: ¿Quién soy?. Toda su vida entra en “crisis”. Con todo lo que se les viene encima: ¿Cómo no van a comportarse como se comportan?
CLAVES PARA ENTENDER A TU HIJO/A ADOLESCENTE
Hay una clave psico-evolutiva que aclara con gran precisión los procesos psicológicos que se dan durante estos años. Paso a exponerla: “La adolescencia es un proceso en búsqueda de “Ser” y, como tal, tiene un principio y un final y durante este espacio-tiempo que dura el proceso acontece “algo”. Este algo son dos crisis:
1.- Crisis de Identidad
2.- Crisis de Autoafirmación
Crisis de Identidad: Entiendo por crisis que se “rompe” o se “abandona” algo y “emerge algo” nuevo. Dejan de ser niños/as para ser “algo” todavía por definir, descubrir y confirmar. Esto les crea mucha inseguridad personal y por lo tanto mucha necesidad de aceptación y de confirmación de que se les sigue queriendo tal cual son, especialmente por parte de los amigos/as (de ahí la necesidad de estar con ellos constantemente) y, en un segundo lugar, por parte de los padres. En esta etapa aún no saben quiénes son y qué pueden llegar a ser, pero sí que tienen claro una cosa al respecto y es que NO SON NIÑOS/AS, y por lo tanto no soportan que se les trate como tales. Todo lo que, en el trato que se les dé, les suene a ser tratados como antes, es decir, como niños/as, no lo pueden soportar. De ahí, muchas reacciones y desplantes ante las actuaciones de muchos padres que se empeñan en seguir tratándoles como los niños/as que habían sido hasta ahora.
Crisis de Autoafirmación: Es la crisis por la que el adolescente ejerce su necesidad evolutiva de manifestar su criterio, su opinión, sus gustos y ejecutar sus decisiones. Y esto, además, sin contar con las orientaciones de los padres y de los adultos en general, lo cual les lleva a frecuentes enfrentamientos con sus progenitores. Esta necesidad de afirmación les lleva a una búsqueda de autonomía, manifestada en querer decidir todo lo que afecta a su vida, y una búsqueda de independencia, que les lleva a intentar ejecutar sus decisiones sin contar con nadie y todavía menos si son sus padres. Ni que deciros que esta búsqueda de autonomía y de independencia provocan un estilo de relación con los padres y con los que ejercen la autoridad sobre ellos, que les lleva a estar desafiantes, rebeldes, provocadores, irritables, distantes, reservados/as, chulescos, autosuficientes, narcisistas, egocéntricos, egoístas y escurridizos. Pero no por ello dejan de necesitar el cariño y el amor de los padres. Tal vez, por el grado de inseguridad personal y de incertidumbre ante el futuro que se les abre delante de ellos, es cuando más necesitan de la cercanía y del afecto de los padres. Pero esto no se les puede ofrecer como se hacía hasta ahora, sino de otro modo. Necesitan que se les quiera, pero de otro modo, con otras manifestaciones y trato que no les haga sentirse niños/as. Esto es una de las grandes tareas que han de aprender los padres en esta etapa: A tratar a sus hijos/as de otro modo.
¿Qué hacer con un hijo/a adolescente en casa?
1º.- Cargarse de paciencia y de ánimo, sabiendo que esto se termina.
2º.- Aprender a tratar a su hijo/a de otro modo. No se trata de no prestarle atención, sino de hacerlo de otra manera. Contando más con su opinión, respetando sus gustos, sus opiniones, por muy peregrinas que le parezcan.
3º.- Estar ahí ¡¡siempre!! No abdicar en la función de padre/madre. Él/ella le necesitan, no deje de estar en sus vidas.
4º.- Apreciar y valorar alguna de las cosas que a ellos les gusta, aunque no sea de su agrado.
5º.- Negociar en la mayoría de las situaciones.
6º.- No dejar de decirles lo que usted considera oportuno, pero no imponga su criterio en todas las ocasiones. Exponga, proponga, negocie y en algunas ocasiones tendrá que decir que esto es así y así se ha de mantener.
7º.- Manifieste el cariño que le tiene a su hijo/a adolescente, pero hágalo de un modo que no le haga sentirse niño/a.
8º.- Si están ambos miembros de la pareja en casa, mantenerse unidos a la hora de poner criterios educativos.
9º.- Favorecer su autonomía, dejándole que él/ella estructure su vida personal, permitiendo que elija, decida y que en algunas ocasiones se equivoque, ayudándole a que asuma las consecuencias.
10.- Favorecer su independencia, garantizándole su propio espacio físico y emocional, respetando su capacidad de aislamiento, favoreciendo su intimidad y negociando sus propuestas.
No se desanime y no tire la toalla. Aunque sea una etapa difícil, su hijo/a ha de pasar por ella para hacerse adulto y adulto competente, por lo que es necesario facilitársela, sin que por ello dejemos de estar ahí, escuchándolos, atendiéndolos, pero también pautándolos y orientándolos. ¡¡Ánimo!! una vez más.
Artículo del Mes
Marzo 2016

"Claves para entender a tu hijo/a adolescente"
A continuación os mostramos la conferencia "Claves para entender a tu hijo/a adolescente" impartida por Antonio Ríos en el IES J. Segrelles de Albaida el 12 de febrero de 2015.
Lamentamos no disponer del material con mayor calidad.
Artículo del Mes
Marzo 2016

El arte de comunicarte con tus hijos
Asignatura casi aprobada
"NO DEBE DECIRSE TODO LO QUE SE PIENSA, SINO PENSAR TODO LO QUE SE DICE"
Todos los padres sabéis que no podéis ser amigos de vuestros hijos, y no lo digo para amargaros el día sino, y fundamentalmente, porque los roles de padre/madre y de amigo/a no son compatibles. Pero, si por una vez te permitieran ser amigo/a de tus hijos ¿Cómo los tratarías? ¿Cómo a tus amigos? ¿Un amigo/a te permitiría que estuvieras todo el día sermoneándole, amonestándole, criticándole, corrigiéndole, controlándole….? Si la mayoría de los padres trataran a los hijos igual que tratan a los amigos, las relaciones con ellos mejorarían considerablemente. Y si tratasen a sus amigos como tratan a sus hijos.... las relaciones de amistad posiblemente se deteriorarían y perderían a sus amigos. De cómo nos comunicamos y tratamos a los hijos os voy a hablar hoy. Según la teoría de la comunicación hay cuatro componentes para que se produzca el fenómeno de la comunicación. Estos son:

EMISOR: El que emite un mensaje por un canal determinado y en un contexto determinado.
RECEPTOR: El que recibe un mensaje del emisor por un canal y un contexto y de lo reenvía al emisor.
CANAL: Verbal, gestos, posturas, escrito.
CONTEXTO: Casa, colegio, despacho director/a, habitación, solo/ acompañado.
Todos los componentes son importantes, pero de todos ellos uno tiene una relevancia, si cabe, mayor, y es el RECEPTOR. Para que haya una buena comunicación es necesario que haya alguien que sepa ESCUCHAR y escuchar bien, es decir, de un modo activo e interesado, con capacidad para devolver el mensaje y que el emisor se sienta comprendido, acogido, escuchado, atendido, que perciba que la importancia que para él/ella le supone lo que te está comunicando tú lo has captado. Si queréis que vuestros hijos se comuniquen con vosotros es necesario que seáis unos buenos oyentes de TODO lo que ellos os quieren comunicar. Y se escucha no sólo con los oídos, sino también con la mirada, con el cuerpo, con tu mente, con tu corazón… con todo tu ser. A esto le llamamos la ESCUCHA ACTIVA.
CARACTERÍSTICAS DE LA ESCUCHA ACTIVA Y COMPRENSIVA
• Dar señales verbales y no verbales de escucha.
• Asegurar la atención del interlocutor, comunicándole interés por lo que está diciendo.
• Recibir y no emitir. No interrumpir el discurso del interlocutor.
• Evitar “adivinar” lo que el otro va a decirle.
• Identificar las expresiones y sentimientos del que está emitiendo. Establecer empatía y comprender sentimientos.
• Centrarse en el tema y salvar la persona. Evitar juicios o soluciones prematuras.
• Evitar contra argumentar.
• Negar la existencia del problemas: compadecer, consolar, tranquilizar, proteger constantemente.
• Interrogar constantemente.
• Evitar respuestas del tipo: “ Ahora no es el momento de hablar de esto”.
FORMAS DE COMUNICACIÓN NEGATIVA
Decir cosas que fastidian: insultos, burlas, comentarios duros o degradantes. Utilización de ironías, sarcasmos, risitas, muecas,...Acusar y/o culpabilizar. Interrumpir frecuentemente. Defenderse y justificarse en exceso. Comunicar bajas o nulas expectativas. Leer el pensamiento. “Echar charlas” sobre todo en público. Declaraciones del tipo “deberías...” Hablar su argot para obtener su aceptación. Trasladar la idea de que estamos por encima de ellos y que “cuando ellos van, nosotros estamos de vuelta”. Señalar “qué es lo malo de él/ella”. Establecer normas mediante amenazas. Prometer lo que no estamos dispuestos a cumplir.
CÓMO ESCUCHAR A TU HIJO/A. Una pauta para orientarte.
1.- No saques conclusiones precipitadas. Escucha todo lo que tengan que decirte.
2.- Presta atención cuando te hablen. Concéntrate en ellos. No hagas mil cosas al mismo tiempo.
3.- Distánciate de lo que ellos sienten. No te dejes llevar por los sentimientos y actitudes que toma tu hijo en ese momento.
4.- Expresa tus emociones con palabras. Si lo haces así, tu hijo te entenderá más y además te imitará.
5.- Cuando tú miras a tu hijo y mantienes una actitud adecuada, le estás demostrando que sabes escucharle.
6.- Trata a tu hijo igual que tratas a tu mejor amigo.
7.- El respeto mutuo implica aceptar los sentimientos de tu hijo.
CÓMO COMUNICARSE EN LA FAMILIA
* CON LOS NIÑOS: Atendiéndoles, escuchándoles, sin censurarles, dándoles la importancia que para ellos tiene aquello que está comunicando, sin adelantarle nada que no pregunten.
* CON ADOLESCENTES: Sin prestar una atención “descarada”. Escuchando como quien “no escucha”. Sin dejar de hacer lo que estamos haciendo. Sin ánimo de aconsejar aunque te mueras de ganas de decirle lo que tiene que hacer. Dejándoles elegir. Dejándoles equivocarse. Hablando de la cosa más sublime como si se tratase de lo más trivial. Y...Cuando ellos quieran (sin forzar).
* CON JÓVENES: Con claridad y sinceridad. Expresando los sentimientos. Preguntando por las alternativas de solución. Proponiendo alternativas de solución. Negociando y llegando a acuerdos claros, ejecutables y evaluables.
Termino, no sin antes animaros a aprobar esta asignatura que, tradicionalmente ha sido de los “huesos”, pero que con un poco de ánimo, disposición a dedicarle tiempo y poniéndoos manos a la obra, seguramente podremos superar los “exámenes” que la vida de familia y la relación con los hijos nos deparan a diario. ¡¡Ánimo y suerte!!
Artículo del Mes
Febrero 2016

Antonio Ríos llena una vez más el Teatro Río con la charla "Padres felices, hijos felices"
El gran Antonio Ríos llenaba ayer una vez más el Teatro Río con la tercera conferencia organizada desde el Departamento de Educación del Ayuntamiento de Ibi denominada “Padres felices, hijos felices. Gestión de los sentimiento y emociones de los padres y madres”, a la que asistieron más de 600 personas.
El Teniente de Alcalde del Área de Educación, Antonio Rico, acudió al acto y realizó la presentación de la charla dando las gracias al público por su asistencia “para escuchar a este grande de la educación y gestor de los sentimientos, que nos ayuda a ver la vida desde otro prisma, para ser más felices y sentirnos realizados en las diferentes facetas de nuestra vida”.
Antonio Ríos hizo gala de su estilo comunicativo, profesional y divertido impartiendo la ponencia con momentos de humor que desdramatizan la vida cotidiana, combinando con otros momentos de mucha profundidad sobre las claves de la felicidad y la responsabilidad personal como padres, que hicieron reflexionar a los numerosos asistentes. Descubriendo cómo conseguirla, ya que para Ríos, “la familia es el agente educativo que tiene mayor repercusión afectiva y efectiva en los primeros 20 años de vida”.
Ríos comparó la vida con un pastel en el que la felicidad se consigue manteniendo la armonía entre todas las partes que la forman, siendo las más importantes el cuidado personal de uno mismo, los hijos, los amigos, el trabajo y la pareja.
La siguiente conferencia organizada desde Educación se denomina "Solo se puede aprender aquello que se ama" y será impartida por los profesores ibenses Antonio Amor Peñalver y Luis Vicente Martí Poveda, que darán al público las claves de la neuroeducación. La charla está programada para el tercer trimestre y se celebrará en el Centro Social Polivalente. La fecha todavía está por determinar.
Enlace a la noticia: aquí
Artículo del mes
Febrero 2016

Fomentar la autoestima en tu hijo/a
Tarea de todos los padres
"ES MUY DIFÍCIL PARA LAS PERSONAS ACTUAR MÁS ALLÁ DE QUIÉNES Y QUÉ CREEN QUE SON." (Branden, N. 1999)
La autoestima es un conjunto de fenómenos cognitivos y emocionales que concretan la actitud hacia uno mismo, la forma en que toda persona se juzga, se valora, se evalúa. La autoestima constituye una condición básica para la estabilidad emocional, el equilibrio personal y la salud mental del ser humano. Podríamos decir que la autoestima es la suma de juicios que una persona tiene de sí misma, es decir, lo que la persona se dice a sí misma sobre sí misma. Engloba dos grandes sentimientos:
SENTIMIENTO DE DIGNIDAD: Confianza en nuestro derecho a ser felices, el sentimiento de ser dignos, de merecer, de tener derecho a afirmar nuestras necesidades y a gozar de los frutos de nuestros esfuerzos.
SENTIMIENTO DE VALÍA: Confianza en nuestra capacidad de pensar y de afrontar los desafíos de la vida.
La autoestima apunta no a lo que los otros dicen o piensan de ti, sino a lo que tú sientes y te dices de ti mismo/a. Y este convencimiento profundo de cómo tú te sientes contigo mismo/a, te hace actuar y vivir de un modo determinado, condicionando en gran medida la sensación de felicidad, armonía y paz interior. La autoestima no es conocerse a uno mismo/a, aunque con frecuencia se confundan los conceptos. El conocimiento de uno mismo es una "teoría" necesaria, es lo que el niño o cualquier otra persona cree que es y actuará según estos principios; la autoestima añade un “plus” a este conocimiento, hace referencia a qué siento y cómo evalúo esa “teoría” que conozco de mí.
DESARROLLO EVOLUTIVO DE LA AUTOESTIMA
El concepto del Yo y la autoestima se desarrollan durante toda la vida. El bebé y el lactante no tiene concepto de sí, sólo sensaciones físicas, de ahí la importancia de tocar, besar, masajear,… a lo bebés. A partir de los dos años comienza a desarrollar el concepto del YO basado en las reacciones y verbalizaciones de los otros “importantes” hacia mí (madre y padre, hermanos, familiares). Después de la Primera infancia junto con su familia serán los amigos, compañeros, maestros, parientes, vecinos,… los que añadirán respuestas que irán configurando su concepto de Yo. En la Adolescencia se da una crisis de identidad sería, produciéndose una reorganización crítica de su manera de apreciarse con el consiguiente cambio en su autoestima. El la edad Adulta se ha de mantener una puesta al día de la autoestima desarrollada durante las etapas anteriores.
A lo largo de estas etapas el niño/a va configurando una AUTOIMAGEN de sí mismo fruto de lo que oye que dicen de él/ella y cómo se comportan con él/ella “los importantes” en su vida. Según lo que vaya oyendo que dicen de él/ella y viendo como se comportan con él/ella, el niño/a va haciéndose una imagen de sí mismo/a. Al pasar de los años esta imagen se va consolidando dando lugar al desarrollo del AUTOCONCEPTO, es decir, cómo se va definiendo el niño/a. Para posteriormente, según sea el concepto o definición que haga de sí, aparezca el componente evaluativo del sí mismo que es la AUTOESTIMA. Si la autoimagen y el autoconcepto no es muy positivo surgirá un rechazo de sí mismo y esto es lo que llamaremos baja autoestima. Si por el contrario, el niño/a tiene una buena imagen y buen concepto de sí mismo/a, tenderá a sentirse bien con quién es y por lo tanto surgirá una aceptación y sensación positiva consigo mismo/a, a esto le llamaremos sana autoestima. Y en todo este proceso de elaboración, el modo como los padres traten y hablen a sus hijos de forma reiterada y frecuente va a ser determinante para que el niño/a se sienta a gusto y feliz consigo mismo/a.
¿QUÉ HACER PARA FAVORECER LA SANA AUTOESTIMA EN LOS HIJOS?
1.- HAGA UNA LISTA DE LAS CUALIDADES POSITIVAS DE SU HIJO/A: La lea con cierta frecuencia.
2.- IRRADIE PENSAMIENTOS POSITIVOS HACIA SU HIJO/A: Verbales, por escrito especialmente en niños/as (notitas en la habitación, nevera, en la cartera del colegio.), en forma de caricia, besos, golpecito en la espalda, miradas de complicidad, sentarse juntos, tocarse, reírse juntos, divertirse juntos, pasear juntos, etc…
3.- DEDIQUE UN TIEMPO EXCLUSIVO A SU HIJO/A: Unos minutos varias veces a la semana. Es un tiempo de exclusividad, es el “Tiempo de Luís o de María”, es un rato sin estrés y sin dar lecciones o adoctrinar, es un rato pequeño para estar juntos y estar a gusto juntos. Pero es un tiempo exclusivo para cada hijo/a, no en grupo.
4.- TENGA CUIDADO CUANDO HABLE DE SU HIJO/A: Lo que los padres dicen a otros al alcance del oído de su hijo/a, es tan importante como lo que le dice a ellos directamente. Con frecuencia, esos comentarios le causan mayor impacto, ya que ellos creen que no deberían haberlos oído. Hable bien de sus hijos con frecuencia.
5.- RECONOZCA SU ESFUERZO, INTERÉS Y CONCENTRACIÓN. Utilice frases de este tipo:
ESFUERZO: “Parece que te has superado en....”, “Hoy te has esforzado mucho en el partido”, “Has trabajado mucho”.
INTERÉS: “Parece que te gusta mucho bailar”, “Por lo que veo te interesan los coches...”.
CONCENTRACIÓN: “Te veo muy concentrado en el examen”, “Ante tal dificultad te he visto muy pendiente”.
6.- LENGUAJE A EVITAR.
Hipergeneralizaciones: "Tu siempre te portas mal", “Nunca lo haces bien” “Jamás te acuerdas” “Todo…”.
Amenazas vagas o violentas: "Espera a que lleguemos a casa", "Hazlo otra vez y verás lo que te va a pasar".
7.- OTRAS CONDUCTAS PARA FOMENTAR LA AUTOESTIMA EN SU HIJO/A.
* Acéptelos tal y como ellos son.
* Hágales saber lo que ellos valen. Reconozca su progreso y el esfuerzo por pequeño que sea, no solamente lo logrado.
* Respételos. Esto sentará las bases de respeto que ellos deben tenerse a sí mismos.
* Las expectativas son las fuerzas más poderosas en las relaciones humanas. Podemos influir en el comportamiento de una persona cambiando nuestras expectativas acerca de ellas.
* La falta de fe en los hijos precipita sus fracasos. Evite palabras y acciones que desanimen a los niños/adolescentes.
* Exigencias demasiado altas invitan al fracaso y al desaliento.
* Critique el fallo y no a la persona. Evite exagerar las dificultades. Déjele equivocarse, déjele crecer.
Los niños/as, los adolescentes, los jóvenes, necesitan de los padres para muchas cosas en la vida hasta que se hacen adultos y pueden conducir sus vidas de una manera autónoma y segura. El acompañarlos a lo largo de su existencia forma parte de la gran aventura de ser padres. Sea un buen compañero de viaje asegurando, potenciando, validando, estimulando, impulsando, reforzando,… y cuando haga falta ponga los límites y las normas necesarias. Un niño/a querido/a, aceptado/a y validado/a, puede soportar cualquier frustración. ¡¡Ánimo!! y no tenga miedo.
Artículo del mes
Enero 2016

Ser padres hoy. ¡¡Tela marinera!!
Pautas para educar a los hijos en la actualidad
Ser padres en la actualidad no es nada fácil, y no estoy descubriendo nada nuevo. Somos testigos y protagonistas al mismo tiempo, desde hace algunos años, e incluso alguna década, de unos cambios en los modelos sociales, familiares, económicos, políticos, laborales, escolares, del ocio y tiempo libre, etc… que configuran y condicionan en la actualidad un estilo educativo en el que muchos padres no saben “navegar”. Y esto les hace sentirse inseguros e incapaces hasta el punto de creer zozobrar a la deriva como padres-educadores.
Este artículo intenta presentar algunas pautas educativas para no “zozobrar” y mantenernos seguros en nuestro barco navegando en el complejo mar de las relaciones como padres y como familia. Son los padres los que tienen que aprender a navegar en tiempos de tempestad y de calma, de sol y de nubes, de serenidad y de vendaval. Ellos son lo que tienen que saber conducir el barco entre el oleaje, los vientos, la tempestad y los momentos de calma de los ciclos vitales por los que tiene que pasar toda familia a lo largo de su vida. "Cada ciclo vital va a presentar crisis, conflictos y tensiones ya que en el fondo de cada etapa se encierran situaciones vitales en las que están implicados algunos y a veces todos los miembros del propio sistema" (Ríos González, J.A. 1984-94).
Se han roto los modelos que durante muchos años permanecían inalterables e inamovibles, y esto nos ha podido llenar de inseguridad. Como se vivía en la familia y en la pareja, como nos relacionábamos en sociedad, como se dinamizaba la economía, como se entendían las relaciones laborales, como se disfrutaba del ocio, como se gobernaba el país o las ciudades, como se vivía y se celebraba la fe, como se educaba en la escuela, como..... hace 25, 30 ó mas años ya no es igual en la actualidad. De modo que lo que aprendimos, lo que vivimos, lo que nos dijeron y el modo como nos lo enseñaron nuestros padres, maestros y grupos sociales en los que crecimos, posiblemente ya no nos sirve, o nos sirve muy poco para educar a los hijos en la actualidad. De ahí la necesidad, de muchos padres, de búsqueda de pautas y de asesoramiento para poder llevar a cabo la función educadora con sus hijos de un modo sereno y orientado, de tal manera que puedan llegar a buen puerto.
A pesar de todos los cambios comentados más arriba, los padres siguen siendo, también hoy, el modelo básico y fundamental para los hijos. Los padres son espejo, referencia, fuente de seguridad, de amor, de apoyo, de serenidad emocional y al mismo tiempo son los responsables de pautarles las normas y lo límites para un desarrollo armónico y seguro de sus hijos. Todo esto, sumado a la ruptura de modelos, hace que la educación de los hijos suponga en la actualidad casi “un doctorado” en la gran carrera de la vida: ser persona, pareja y padre.
Aún así, hemos de convencernos que podemos lograr ser “buenos padres”. Y nos podemos convencer de ello porque intentan hacerlo lo mejor que saben y pueden, porque adoran a sus hijos/as, porque quieren lo mejor para ellos, porque desean que no les ocurra nada malo, porque sueñan en verlos crecer y ser felices, y porque se los imaginan en un futuro junto a un/a buen/a esposo/a y con hijos adorables. Si usted no soñase así, tal vez no sería un/a buen/a padre/madre, pero.... tal vez estas actitudes no son suficientes para educar a sus hijos en la actualidad. Además del amor, de la ternura, del apoyo, del refuerzo positivo y de estar siempre ahí, hacen falta habilidades, destrezas y estrategias para educar , orientar, pautar, conducir, a su hijo/a en el hoy, que es muy diferente al de hace 25 ó 30 años.
Claves “para situarnos en el día a día”
* No todos los conflictos son necesarios.
* La diversidad de opiniones es frecuente y saludable. (También la de su hijo/a. Escúchelos)
* Elija con inteligencia sus esfuerzos. Concéntrese en lo que tiene verdadera importancia.
* Existen temas esenciales por los que vale la pena “luchar” (gastar energías) con un hijo/a. Pero otros son secundarios y no vale la pena gastar energías.
* Un conflicto no se resuelve siempre por imposición abusiva, en estos casos, generalmente, nadie gana.
* Si se ve desbordado/a, tómese un tiempo de reflexión e intente recuperar el control.
“Descubrir hasta qué punto son capaces de salirse con la suya es una tarea habitual para todos los niños/as, chicos/as. A usted le corresponde poner los límites”
“Estrategias para fomentar conductas que sean saludables”
1.- Sorprenda a su hio/a comportándose educadamente con él o ella.
2.- Reconozca cualquier mejora en su hijo/a.
3.- Ofrezca incentivos o algún privilegio según edades.
4.- No decida todo usted. Ofrezca alternativas a su hijo/a para que él/ella pueda elegir.
5.- Use la distracción en niños pequeños.
“Estrategias para evitar las conductas no saludables”
1.- Ignore la conducta inadecuada pero no destructiva, encaminada a atraer la atención de usted.
2.- Exprese su enfado de forma breve. Deténgase. Espere que sus palabras surtan efecto.
3.- Imponga un tiempo de reflexión.
4.- Retire privilegios.
5.- Deje que las consecuencias naturales o anunciadas tengan lugar.
6.- Manténgase firme en sus decisiones.
A pesar de no existir un único modelo educativo en el que apoyarse o tomarlo como referencia, sí existen, según mi criterio clínico, una serie de elementos educativos que se mantienen como denominador común a cualquier modelo que se aplique en la educación de los hijos en la actualidad. Son los siguientes:
* Capacidad de expresión del Amor y de los afectos
* Respeto por la persona.
* Habilidad para la comunicación (capacidad de escucha).
* Habilidad para solucionar conflictos (búsqueda y ejecución de alternativas saludables).
* Capacidad de llegar a acuerdos por negociación.
* Cuadro de valores de referencia.
* Tiempo y espacio para cuidar las relaciones entre los miembros de la familia.
* Ejercicio de la autoridad (Límites+cariño).
* Cuidado de la relación de pareja como alternativa para vivir en familia.
El ser padre o madre es, tal vez, la aventura más apasionante de la vida, y por lo tanto no puede ser una aventura fácil de lograr y exitosa en toda ocasión. No hay que desalentarse y desanimarse. Lea, fórmese, hable con otros padres, vaya a una escuela de padres, acuda a un asesoramiento profesional si lo considera necesario, no ceda en el empeño de educar y preparar lo mejor que usted pueda y sepa a sus hijos para la vida.
Artículo del mes
Diciembre 2015

Amor + Límites: Una fórmula para educar hoy
Esta vez tomo como punto de partida la definición de Educación que desarrollan dos pedagogas:
La Educación es algo más que amor, ternura, apoyo, comprensión, estímulo y paciencia.
La Educación implica también establecer unos límites claros y enseñar a ser independiente.
(Nitsch. C. y Chelling. C. 1999)
Y tomo esta definición como punto de partida porque me identifico plenamente con ella. Educar no consiste solamente en estimular, apoyar, animar, comprender o reforzar positivamente; educar también consiste en saber poner unos límites y normas lo suficientemente claros como para orientar y guiar a nuestros hijos en un mundo cada vez más complejo y complicado, pero que es mundo para el que tenemos que prepararlos y encaminarlos de tal modo que su entrada progresiva en dicha realidad sea lo más acertada y exitosa posible.
Educar hoy no es fácil, ya lo dijimos en nuestro anterior número, pero hay que educar y hay que educar en el mundo actual y para el mundo futuro que les ha de llegar a nuestros hijos. Para que se lleve a cabo con acierto esta educación es necesario ser capaces de orientar y pautar a nuestros hijos. Ellos, por sí solos, no son capaces de prevenir y de predecir cuales han de ser los caminos a recorrer para que su entrada progresiva en el mundo de los adultos sea lo más acertada y feliz posible.
Conforme el niño/a, chico/a van creciendo y haciéndose independiente, se encuentran con un mundo grande y extraño a los ojos del niño/a. Es por ello que necesita la ayuda de los adultos para disponer de unas marcas orientativas que le acompañen en su proceso de búsqueda de información y de encuentro con el contexto. Necesita la ayuda de adultos que le muestren el camino cuando ya no sepa seguir, le den ánimos cuando vacile, lo elogien cuando alcanza sus metas, y lo cojan al vuelo cuando comience a ir por mal camino. Los límites son medios de ayuda, pilares importantes para limitar el terreno de juego, para que el niño/a o chico/a pueda moverse en él de una forma segura y protegida. Independientemente de la edad, el chico/a desea disponer de un modelo de conducta que le permita orientarse. Y este modelo de conducta ha de ser presentado y propuesto por los padres o bien por los profesores y maestros si hablamos del ámbito escolar. Creo que no necesita comentario el hecho de saber que porque se les propongan o se les presenten estos modelos de conducta, límites o pautas educativas, el niño/a o chico/a las va a aceptar sin más miramiento o sin ninguna reacción por su parte que manifieste su aceptación o rechazo. No siempre resulta fácil poner una norma o un límite y que lleguen a cumplirla, al contrario, en muchas ocasiones hay que hacer verdaderos esfuerzos para no sucumbir ante sus negativas o ante su rechazo. En muchas ocasiones y según la edad evolutiva habrá que negociar y renegociar, insistir y tratar de mantenerse firme en las decisiones, pero ante todo no hay que tirar la toalla y dejar que ellos se “autogestionen” y que “ellos decidan” porque ellos no saben lo que necesitan y lo que les va a ser imprescindibles para su vida futura que se gesta en el hoy. Estos modelos o pautas deben ser flexibles, adaptadas al contexto y a la edad evolutiva del menor, pero deben existir y deben ser explicitadas de un modo claro y nítido. También pueden ser cuestionadas o matizadas por los hijos, esto se manifiesta de una forma especial a la edad del “NO” y la pubertad-adolescencia. Vuestros hijos necesitan alguien que les oriente, que les indique los posibles caminos a seguir, que le propongan caminar por uno de ellos, que les animen a elegirlo según la edad y las características de cada hijo, que estén junto a ellos mientras lo recorran, que les ayuden, que les alienten, que les corrijan,… y ese alguien sois los padres. Y seguramente esperáis que los hijos se dejen orientar, alentar, pautar, animar, corregir, etc… pero no es así en muchas ocasiones, y es ahí donde no hay que dejar de hacerlo por el mero hecho de que ellos os protesten, os contradigan, cuestionen o rechacen vuestras pautas. Vosotros sois los garantes de su futuro y en ello hay que invertir esfuerzo y tiempo, mucho tiempo.
Hoy es difícil poner y mantener los límites en la educación de los hijos por diversos motivos, algunos de ellos son los siguientes: Porque ha cambiado la vida de familia reglamentada, las tradiciones, los valores,... Porque se tiene miedo de imponer demasiadas prohibiciones y castigos o de mostrar excesiva fuerza. Porque los padres de hoy son más tolerantes, más liberales y más amistosos que los padres de antaño. Porque los hijos cuestionan todo: ¿Por qué tenemos que hacer esto? ¿Por qué tengo que estudiar ahora? Porque los padres temen perder la simpatía y la aceptación de sus hijos si se mantienen demasiado duros. Porque los padres no saben decir NO.
Y sin embargo vuestros hijos necesitan alguien que se atreva a de decirles NO en algunas ocasiones y que no pase nada; y en otros momentos se les tendrá que decir SÍ, sin miedo, apoyándoles, animándoles y estando cerca de ellos. Algunos autores tienden a decir que en la actualidad hay que educar a los hijos a la frustración, esto no quiere decir que deseemos hijos frustrados, sino niños/as y chicos/as que contemplen la posibilidad de que en su vida no lo pueden tener todo y no pasa nada, se puede vivir e intentar ser feliz sin tenerlo todo, aquí y ya.
Y todo esto tiene que hacerse compatible con el amor, la ternura, el apoyo, la comprensión, el estímulo y la paciencia necesaria para llevar adelante la educación de los hijos. Han de existir momentos de amor y ternura y momentos de límites y normas, y todo ello es compatible. A pesar de todo ello y para no desanimaros, deciros que hasta los padres más experimentados no consiguen establecer siempre los límites necesarios para sus hijos, en el momento preciso, con el tono adecuado, con el gesto amistoso y cercano, pero afirmativamente, y además mantengan una relación amorosa sin verse fácilmente afectada.
12 Sugerencias prácticas
1.- Las actitudes de desafío y de oposición son actitudes normales de la necesidad del niño/a, chico/a de ser más independiente y autónomo, lo cual es necesario en su proceso evolutivo.
2.- No se tome estas actitudes como algo personal contra usted. Generalmente lo que intentan es separarse de nosotros y seguir con su vida.
3.- Nuestros objetivos y los de nuestros hijos no son los mismos. Nuestro tiempo y el de ellos tampoco es el mismo. Las prisas les hacen perder el control.
4.- Intente decir “SÍ” lo máximo posible. Los “NO” repetidos fomentan la rabia y el resentimiento.
5.- Avise con amabilidad antes de los cambios de actividades.
6.- Quite hierro a la situación, ponga notas de humor.
7.- Insista en las normas que realmente son esenciales.
8.- Algunas normas no son discutibles ni negociables: P. ej. Tomarse unas medicinas, no uso de violencia, …
9.- Actúe con decisión. Los gritos NO EDUCAN.
10.- Ofrezca alternativas antes del castigo.
11.- Si propone alternativas, tenga en cuenta: Ofrecer dos o tres, no más. Y no se trata de elegir lo que él quiera, sino elegir entre esto o lo otro.
12.- Algún tipo de alternativas que puede ofrecer son: “Este o aquel” “Ahora o en otro momento” “Solo o conmigo”
Como padres es inevitable que tomemos decisiones que no siempre gustan a nuestros hijos. No podemos protegerlos siempre ni tampoco evitar las protestas ruidosas ni sus ataques de rebeldía. No hay nada malo en ello. Cuando los niños se sienten queridos, respetados, capaces y seguros aceptan algunos contratiempos. Y también nosotros.
Artículo del Mes
Noviembre 2015

25 aniversario de la Asociación Gallega de Jugadores Anónimos
Un total de 25 años celebra la Asociación Gallega de Jugadores Anónimos (Agaja). El aniversario se festejó con una gala en el Ifevi ayer donde el psiquiatra Antonio Ríos (en el centro, en la foto de abajo, con el concejal vigués Carlos López Font, a su derecha, y con el director de Agaja, Juan Lamas) ofreció una conferencia sobre prevención (en la imagen de arriba, el público). También tuvo lugar una cena y varios discursos sobre la historia del colectivo. La labor de Agaja, según ellos mismos explican, es ofrecer "principalmente el apoyo a sus miembros y familiares, pero es destacable la labor que paralelamente se viene desarrollando en el campo de la prevención a través de charlas informativas, programas de prevención, pero también con actos de caracter más científico como congresos y seminarios". Además, desde el año 2001 disponen de un director terapéutico, acompañado de un equipo de psicólogos monitores y de estudiantes en prácticas.
Enlace a la noticia: aquí
Foto de Adrián Irago